Conexiones entre arte y ciencia

Tanto el arte como la ciencia parten de un mismo estímulo: la curiosidad y el asombro, lo que supone “ver con extrañeza” (admitiendo que no se conoce) alguna dimensión o segmento de aquello que está naturalizado. 

En este sentido, ambas generan una fisura en la superficie de la “realidad” y, en cierta forma, detienen su curso para interrogarla, pero lo hacen de diverso modo y con diversos propósitos. Allí donde la ciencia intenta comprender, saciando la curiosidad inicial y produciendo respuestas sobre las que se formulen nuevos problemas, el arte arroja preguntas sin respuestas y multiplica el asombro trasladándolo a los/as otros/as. 

En ambas prácticas humanas hay una base poderosa de imaginación, sólo que se despliega en terrenos distintos, el del esclarecimiento en un caso y el de la ambigüedad en otro. Cuando los científicos miran “extrañados” algún segmento del mundo, imaginan problemas, posibles respuestas, inventan métodos y caminos para resolverlos, crean objetos de estudio donde otros ven elementos conocidos, etc. La imaginación, la invención, la creatividad son marcas inseparables de la producción científica. Así como la interrogación y la voluntad de conocer y comprender atraviesan la práctica artística.

Algunas otras semejanzas entre estas dos disciplinas, son: 

  • La visualización y la representación son cruciales tanto en el arte como en la ciencia para transmitir ideas y conceptos.
  • La comunicación y la expresión son fundamentales en el arte y la ciencia, ya que transmiten emociones, ideas y resultados.
  • La estética y la belleza se valoran en ambos ámbitos, apreciando el atractivo visual y la elegancia de las creaciones artísticas y científicas.




Artes pláticas y física cuántica


Cybergrafía


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